Acabo de ver “Vacaciones”, una película que descubrí hace más de dos años y con la que me sentí totalmente identificada. Por aquel entonces yo andaba muy enamorada de un chico que tenía novia. Habíamos ido de viaje junto con otros amigos y allí surgió lo que para mí fue amor. Fueron quince días fantásticos en un país alucinante. Por supuesto, su novia no fue. A él llevaba oyéndolo mucho tiempo decir que no estaba enamorado de ella, que le iba fatal, que tenían muchos problemas… Eso contribuyó a que yo creyera que se iba  a enamorar tanto de mí que acabaría dejándola, por eso después del viaje, cuando llegamos de nuevo a casa, decidí intentarlo a ver si se daba cuenta de que su amor por mí era tan grande que al final decidiera terminar su relación, si tan mal le iba, como decía… Qué ilusa!!!

Bueno, pues cuando fui al cine y vi esta peli me sentí muy identificada con el papel que interpreta Kate Winslet… Me pasaba lo mismo que a ella. En el fondo, por mucho que viera que no era un hombre que me convenía y que me hacía pasar más ratos malos que buenos, siempre pensaba que algún día vería la luz y se daría cuenta de su equivocación… Ahora lo pienso y me da la risa!!!  Una noche que me invitó por mensaje de móvil a salir y yo, haciéndome la fuerte, no le contesté, me lo encontré muy acaramelado con su novia. Yo me exponía a eso enrollándome con él, lo sé, pero fue muy doloroso verlo con ella delante de mis propias narices y en semejante actitud. Una cosa es imaginártelo y otra muy distinta verlo. Vamos, que como dice Winslet en la película, por aquel entonces yo estaba tal que así…: “da igual a cuántos gimnasios te apuntes, cuánto hables con tus amigas o cuántos cafés te tomes, todas las noches te acuestas repasando todos los detalles y preguntándote en qué habrás fallado y por un momento piensas cómo has podido creer que eras feliz”

Así me sentía yo… Sentía literalmente eso… Patético…

Bueno, después de dos años ya lo tengo superado. Incluso he podido repetir viaje con el mismo grupo y con él, a  otro país exótico y fantástico, sin que pasase absolutamente nada. Tuvo la cara dura de insinuárseme un par de veces, pero ya yo no daba un paso atrás ni borracha… y menos cuándo, como se dice en la película, el día que tuve las agallas sufientes para decirle ¡¡¡ Se acabó!!! Hizo todo lo posible para hacerme sentir a mí culpable. Como si yo lo hubiese imaginado todo… Ay que joderse!!! Probablemente yo me ilusioné y puse mucho de mi cosecha, pero el también me dio pie… diga lo que diga!!!

Hoy día incluso hasta le tengo que agradecer su comportamiento porque a partir de ese momento empecé otra etapa de mi vida… Más ilusionante, mejor… Sanando cosas, trabajándome otras y recuperándome del daño que me había causado mi relación con él… No creo que perdiera el tiempo, fue una experiencia a la que le saco una enseñanza positiva.

Ya eso está olvidado. Ahora yo soy “la protagonista de mi película”, o al menos estoy intentándolo… Lo que no me ha ocurrido a mí, como le ocurre a Winslet, es encontrar al verdadero amor…. Debe de estar en algún sitio. Ojala algún día, no muy tarde, aparezca…

 

Advertisement